Érase una vez un molinero que tenía tres hijos. Cuando murió 🎵, solo les dejó tres cosas: su molino, su burro y su gato. Rápidamente se repartieron la herencia entre ellos sin llamar a ningún abogado, ¡porque se lo habrían quedado todo!

El hijo mayor se quedó con el molino 🎵 y el mediano con el burro 🎵, así que al hijo menor solo le tocó el gato 🎵. Estaba muy triste por ello.

—Mis hermanos pueden trabajar juntos para ganarse la vida —dijo—, pero lo único que yo puedo hacer es comerme a mi gato y hacerme unas manoplas con su piel. ¡Después de eso, seguro que me moriré de hambre 🎵!

El gato lo escuchó y le dijo muy serio:

—No se preocupe, amo. Solo consígame un saco y unas buenas botas para poder caminar por el bosque. Ya verá que su parte de la herencia no es tan mala después de todo.

Resulta que este gato era muy listo. Para atrapar ratones, se escondía en la harina o se colgaba boca abajo, haciéndose el muerto. Por eso, aunque su amo no creía del todo lo que decía, sintió un rayito de esperanza.

Cuando el gato tuvo sus botas nuevas, se las puso con mucho orgullo 🎵. Se colgó el saco del cuello y se fue a un lugar donde vivían muchos conejos. Metió comida muy rica en el saco y se tumbó en el suelo, haciéndose el muerto. Su plan era esperar a que un conejito joven y tontorrón se acercara a buscar algo de comer.

Muy pronto, un conejito muy despistado saltó directo al saco. ¡El gato tiró rápidamente de las cuerdas y lo atrapó!

Muy orgulloso de su trampa, el gato se dirigió al palacio real 🎵. Pidió ver al rey y lo dejaron pasar. Hizo una gran reverencia ante él y dijo:

—Su Majestad, le traigo un excelente conejo de las tierras del Marqués de Carabás. Me ha pedido que se lo entregue como regalo.

(¡El gato se acababa de inventar ese nombre tan elegante para su amo!).

—Dale las gracias a tu amo —dijo el rey—. Dile que le agradezco mucho el regalo.

En otra ocasión, el gato se escondió en un campo de trigo con el saco abierto. Dos pájaros 🎵 entraron volando y atrapó a los dos. Se los llevó al rey, igual que había hecho con el conejo. El rey se puso muy contento 🎵 y hasta le dio al gato una gran recompensa.