La Liebre Ansiosa
Sobre este cuento
Acompaña a la veloz liebre Zoey en su primer día en la Escuela del Bosque, ¡un momento en el que siente un montón de mariposas revoltosas en la pancita! Con la ayuda de la sabia búho Sophia, Zoey descubrirá que los nervios y la emoción se parecen mucho, y que su cuerpo solo se está preparando para algo importante. ¡Descubre cómo logra transformar sus miedos en súper energía para jugar y conocer a sus nuevos compañeros!
Lo que aprenderás:
- Que sentir nervios o "mariposas en la panza" antes de hacer algo nuevo es muy normal.
- Cómo transformar el miedo en emoción para disfrutar de grandes aventuras.
- Lo fácil y divertido que es hacer amigos cuando compartes cómo te sientes.
¡Hola! ¡Soy yo, la liebre Zoey! Dime, ¿mi oreja izquierda está bien derecha 🎵? ¿Y qué tal la derecha 🎵? ¿Me tiemblan los bigotes 🎵?
Soy una liebre y, por lo general, soy el animalito más rápido de todo 🎵 el Rincón del Pino. Me encanta correr, saltar y echar carreras contra el viento. Pero esa mañana… ay, esa mañana mis patitas no querían correr para nada 🎵. Se sentían blandas y temblorosas, igualitas a unas bolitas de algodón.
Era mi Gran Día. El primerísimo día de la Escuela del Bosque, debajo del Gran Pino.
Me desperté temprano y sentí algo muy raro en la pancita. ¡Era como si me hubiera tragado una bandada entera de mariposas revoltosas que me hacían cosquillas mientras echaban carreras de vuelo justo adentro de mi barriga 🎵! Me sentía mareada, agitada y algo alborotada 🎵.
—¡No voy a ir! —lloriqueé, escondiéndome bajo mi mantita de musgo 🎵—. Estoy enferma. ¡Tengo un caso grave de mariposas en la barriga!
Mamá solo sonrió y me dio un delicioso trébol para desayunar. Pero no pude darle ni un solo mordisquito. Mi corazón latía tan fuerte 🎵 —pum-pum, pum-pum— que tenía miedo de despertar a todos los vecinos.
Salí de casa muy despacito 🎵 (¡lo cual es muy raro en mí!). Caminé hacia el Gran Pino, deteniéndome a cada rato para acomodar mi mochila.
«¿Y si no le caigo bien a nadie?», pensé. «¿Y si no me sé las respuestas? ¡¿Y si me tropiezo con mis propias orejas 🎵?!»
De repente, escuché el suave fuuush de unas alas. La búho Sophia aterrizó en una rama justo encima de mí. Se acomodó las gafas 🎵 en el pico y me miró desde arriba con ojos sabios.

