Había una vez, en un día soleado y brillante, tres cerditos muy felices 🎵. Vivían con su mamá cerdita en una casita muy acogedora. Cuando se hicieron mayores, su mamá cerdita les dijo:

—Mis queridos pequeños, ya es hora de que construyan sus propias casitas.

Así que se marcharon, meneando sus colitas 🎵 de emoción, a buscar el lugar perfecto para construir sus hogares.

El primer cerdito 🎵, dando saltos y brincos, se encontró con un señor que llevaba un gran montón de paja. El cerdito le preguntó:

—¿Podría darme un poco de paja para construir mi casita?

El amable señor aceptó, y el primer cerdito 🎵 construyó una casita de paja muy acogedora.

En su camino, el segundo cerdito 🎵 se encontró con un señor que llevaba un montón de palos de madera. Corrió hacia él y le preguntó:

—¿Podría darme algunos palos para construir mi casita?

El señor aceptó, así que el segundo cerdito 🎵 construyó una casita de madera. Estaba muy orgulloso de ella y pensó que sería muy segura.

El tercer cerdito 🎵 se encontró con un albañil que llevaba una carretilla llena de ladrillos. Se acercó a él y le preguntó:

—¿Podría darme algunos ladrillos para construir mi casita?