En un soleado bosque de primavera vivía un conejito llamado Saltarín. Siempre estaba feliz y lleno de energía 🎵. Al despertar el bosque, con el canto de los pajaritos 🎵 y el suave viento 🎵 moviendo las hojas, el sabio Abuelo Conejo llamó a Saltarín.

—Mi querido Saltarín —dijo con voz muy seria—. Ya llega la Pascua y tengo un trabajo importante para ti. Tienes que pintar los huevitos de Pascua y entregárselos a todos los animalitos del bosque antes de que se esconda el sol.

—¡Lo haré muy bien! —respondió Saltarín con mucho orgullo.

Saltarín empezó a trabajar enseguida. Juntó las pinturas y los huevitos, pero entonces escuchó a las abejitas zumbando 🎵 sobre las flores de primavera. Se acercó dando saltitos para ver qué pasaba. Las flores olían 🎵 tan pero tan rico, que Saltarín se olvidó por completo de su tarea.

—¡Oh, qué flores tan bonitas! —exclamó, oliendo cada una.