En medio de una gran sabana dorada, donde la hierba bailaba con el viento 🎵 y las acacias daban unas sombras muy largas, vivía un poderoso león 🎵. Su melena era del color del fuego y su rugido era tan, pero tan fuerte, que hasta el viento se callaba para escucharlo. Todos los animales lo respetaban y le tenían un poquito de miedo, ¡porque él era el rey! Pero un día, este gran león se metió en un tremendo lío 🎵.

Era una tarde de mucho calor. El león estaba cansado y decidió echarse una siestita 🎵 bajo un árbol inmenso. Estaba acostado, ronroneando suavemente, cuando de pronto… ¡sintió que algo le hacía cosquillas en la nariz! Abrió un ojito y vio a una **pequeña ratoncita** 🎵 gris 🎵 corriendo por su melena como si fuera un patio de juegos.

—¡Qué atrevimiento! —rugió el león, levantando su enorme pata para atraparla.

La ratoncita, rápida como el viento, dio un chillido de susto 🎵 al verse atrapada bajo la pesada pata del león.

—¡Por favor, gran león, no me hagas daño! —chilló la ratoncita, temblando como una hojita al viento—. ¡Soy muy pequeñita y no quería molestarte! ¡Déjame ir y te prometo que algún día te ayudaré!

El león se rio tan, pero tan fuerte 🎵, que los pajaritos de los árboles salieron volando 🎵.