Había una vez, en un valle verde lleno de flores y árboles, un burrito 🎵 llamado Casquitos. Casquitos era muy alegre, pero un poco tímido. Tenía unas orejas grandes que se movían como banderas con el viento 🎵, y le encantaba comer pasto junto al río 🎵. Pero lo que más miedo le daba en todo el mundo eran los animales grandes, ¡especialmente el temible león 🎵 que mandaba en el bosque!

Un día de mucho sol, Casquitos estaba jugando entre los arbustos cuando, de pronto… ¡Pum! Se tropezó con algo suave y peludito. ¡Era la piel de un viejo león! Estaba allí olvidada, de color dorado y muy despeinada, con una gran melena que parecía una corona.

—¡Hala! —se rio Casquitos—. ¡Parece el abrigo del rey de la selva! ¿Y si…?

Una idea muy traviesa 🎵 apareció en la cabeza del burrito.

—Si me pongo esta piel, ¡todos me tendrán mucho respeto! ¡Ya nadie se reirá de mis orejas largas!