Benny el Conejito sabía armar su pequeña tienda de mantas 🎵 a la perfección en medio de la sala y podía empacar su linterna roja favorita 🎵 él solo. Pero no sabía qué hacer cuando su imaginación convertía las oscuras sombras del bosque en monstruos aterradores. En casa, era un experto en campamentos: usaba solo cuatro sillas, una montaña de almohadas y algunas pinzas para la ropa para construir su refugio. También sabía que su linterna era perfecta para rastrear a los monstruos que se escondían debajo de su cama. Pero hoy le esperaba algo mucho más grande y emocionante 🎵 que las aventuras en la sala.

¡Era el día más maravilloso de todo el verano! Después de muchas semanas de planificar todo con cuidado, estudiar mapas y preparar su equipo, la familia Conejo por fin iba a su primer viaje de campamento de verdad en el bosque 🎵. Benny estaba tan lleno de energía que rebotaba en su asiento del auto 🎵. Cantaba a todo pulmón 🎵 canciones inventadas sobre mosquitos, duendes del bosque y piñas, saludaba con entusiasmo a cada pájaro y árbol que veía por la ventanilla, y no podía dejar de sonreír ni por un segundo. Todo el tiempo, agarraba con fuerza su palo especial, perfectamente liso, que había tallado con la ayuda de Papá Conejo justo para esta ocasión.

Cuando por fin llegaron, el campamento resultó ser aún más hermoso 🎵 de lo que Benny había imaginado al ver las fotos de la guía. Era absolutamente mágico. El aire estaba lleno del fuerte aroma de las agujas de pino mezclado con el olor fresco del agua. A lo lejos, entre los troncos de árboles gigantes, brillaba la superficie azul de un lago grande y tranquilo 🎵, y el sol de la tarde calentaba el esponjoso pelaje gris del pequeño conejito.

—¡Muy bien, equipo, que comience el gran viaje de campamento! —anunció Papá Conejo con orgullo, abriendo el maletero lleno de equipaje 🎵—. Primero, tenemos que armar nuestra gran tienda de campaña juntos para tener un refugio seguro donde pasar la noche.

El trabajo terminó en un abrir y cerrar de ojos. Benny se sentía muy importante: repartió con orgullo las estacas de metal 🎵, ayudó a tirar de la pesada tela verde y se aseguró de que todas las cuerdas estuvieran bien tensas. Cuando su hogar en el bosque estuvo listo, Mamá Coneja miró alrededor del amplio claro.

—La tienda está armada, los sacos de dormir están desenrollados, pero para que la felicidad del campamento sea perfecta, todavía necesitamos una fogata. ¿Quién se ofrece como voluntario para recoger ramitas secas?