¿Por qué no hoy?
Sobre este cuento
Teresa es una niña muy simpática, pero tiene un pequeño problema: ¡siempre deja todas sus tareas para mañana! Un día, conoce a Winston, una mágica tortuga con anteojos que le mostrará cómo sus retrasos afectan a sus amigos justo antes de la gran feria escolar. Acompaña a Teresa en esta divertida aventura donde descubrirá que el mejor momento para hacer las cosas importantes es ahora mismo.
Lo que aprenderás:
- La importancia de no dejar las cosas para mañana y actuar hoy mismo.
- Cómo nuestras acciones y retrasos pueden afectar a las personas que nos rodean.
- El gran valor de ser una persona responsable en la que nuestros amigos pueden confiar.
Teresa Torres tenía un talento muy especial 🎵: encontrar razones para hacer las cosas mañana en lugar de hoy 🎵. Ya fuera limpiar su cuarto, terminar la tarea o ayudar a sus amigos, las palabras favoritas de Teresa siempre eran las mismas: «¡Lo haré mañana!».
Su mamá le decía a menudo:
—Teresa, cariño, ¡el mañana nunca llega porque siempre es hoy!
Pero Teresa solo sonreía y seguía jugando con sus juguetes 🎵 o leyendo sus libros favoritos.
Durante una semana muy ajetreada, la escuela de Teresa se estaba preparando para su gran Feria de Primavera 🎵. Era el evento más grande del año, donde los estudiantes armaban puestos de juegos, vendían dulces y juntaban dinero para comprar juegos nuevos para el patio. La maestra de Teresa, la señorita Martínez, le había dado un trabajo muy importante: decorar el puesto del «Arcoíris de Aros».
—Empezaré mañana —le dijo Teresa a su mejor amiga Emma, que estaba a cargo del puesto de «Pesca de Premios» justo al lado—. ¡Todavía hay mucho tiempo!
Pero esa tarde, algo mágico 🎵 ocurrió en el patio de Teresa. Mientras recogía flores (en lugar de trabajar en sus adornos para la feria), vio algo muy raro cerca del jardín de su mamá: ¡una tortuga que llevaba unos anteojitos!
—Hola, Teresa —dijo la tortuga, acomodándose los lentes con una pata—. Soy Winston, y te he estado observando desde hace bastante tiempo.
Teresa abrió los ojos de par en par 🎵.
—¿Una tortuga que habla? ¡Debo estar soñando!
Winston soltó una risita, y su caparazón brilló bajo el sol de la tarde.

