Érase una vez 🎵, en la linde de un antiguo y susurrante bosque, un leñador que vivía con sus tres hijos. Los dos hermanos mayores eran muy orgullosos. Se creían los chicos más listos del mundo, así que a menudo se burlaban 🎵 de su hermano menor. Lo llamaban Tontín. Pero, la verdad, no tenía un pelo de tonto. Simplemente tenía un corazón muy bueno y amable, y nunca podía decirle que no a nadie que necesitara ayuda.

Una fría mañana 🎵, el hermano mayor fue al bosque a cortar leña. Su mamá le preparó una cesta con un delicioso pastel y una botella de jugo de manzana. ¡El chico apenas había dado unos pasos entre los árboles cuando un **hombrecito gris** 🎵 🎵 y arrugado saltó de detrás de un arbusto! El viejecito le pidió amablemente un trocito de pastel y un sorbito de jugo, porque tenía mucha, mucha hambre. Pero el hermano mayor resopló enfadado. Le dijo que, si regalaba su comida, no tendría energía suficiente para trabajar, y se dio media vuelta. Por desgracia para él, poco después de empezar a cortar leña, ¡el hacha se le resbaló 🎵! Se lastimó un brazo 🎵 y tuvo que volver directo a casa.