Érase una vez, en un país lleno de pajaritos cantores 🎵 y bosques susurrantes, un rey y una reina 🎵. Tenían un castillo magnífico, cofres del tesoro llenos de oro y el amor de su pueblo, pero les faltaba una sola cosa: un bebé. Todos los días suspiraban con tristeza, hasta que por fin su sueño se hizo realidad 🎵. Nació una niña tan preciosa que parecía una linda florecita. Los felices padres la llamaron Rosa.

El rey, rebosante de alegría, decidió organizar la fiesta más grande 🎵 que el reino hubiera visto jamás. Invitó a los reyes vecinos y a las maravillosas hadas mágicas. En el reino vivían trece hadas, pero el rey solo tenía doce platos de oro para servir a sus invitadas. Así que tomó la difícil decisión de invitar solo a doce de ellas. Cuando la fiesta estaba llegando a su fin, las hadas empezaron a entregar sus regalos especiales a la pequeña Rosa. La primera le regaló bondad; la segunda, belleza, y la tercera, riquezas. Las siguientes le regalaron sabiduría, elegancia y una hermosa voz para cantar.

De repente, justo cuando la undécima hada iba a conceder su don, ¡las puertas del castillo se abrieron de golpe con un fuerte PUM 🎵! La decimotercera hada irrumpió en el salón, echando chispas de rabia porque no la habían invitado. Se acercó a la cuna y gritó: