En una casa grande con una puerta roja 🎵 vivía un gatito pequeño y peludo 🎵 llamado Bigotes. A Bigotes le encantaba jugar y explorar. Un día, miró por la ventana y vio un gran jardín con hierba verde y hermosas flores.

Bigotes quería salir a jugar. Esperó junto a la puerta roja 🎵 y maulló. Su dueño lo escuchó y le abrió la puerta 🎵. Bigotes salió corriendo, feliz de sentir el cálido sol en su pelaje.

Mientras caminaba por la hierba, Bigotes vio una gran caseta de perro. Escuchó un sonido triste 🎵 que venía de adentro. Era Toby, el perro grande y marrón que vivía en la casa de al lado. Toby estaba acostado y parecía muy solo.

Bigotes ladeó la cabeza y se preguntó por qué 🎵 Toby estaría tan triste. Decidió ir a saludarlo y hacer un nuevo amigo.

Bigotes se acercó a la caseta de Toby. Se asomó y dijo:

—¡Hola! Soy Bigotes. ¿Por qué estás triste?

Toby levantó la vista y vio al pequeño gatito. Le dijo:

—Hola, Bigotes. Soy Toby. Estoy triste porque no tengo con quién jugar.