El Búho Sorprendido
Sobre este cuento
Acompaña a la simpática Búho Sophia, la más lista del bosque, en una aventura donde descubre una misteriosa cueva brillante que no estaba en su lista perfecta. Junto a sus divertidos amigos, se dará cuenta de que las mejores cosas pasan cuando menos te lo esperas.
Lo que aprenderás:
- Las sorpresas pueden ser maravillosas, ¡aunque al principio den un poco de miedo!
- No pasa nada por equivocarse o no saberlo absolutamente todo.
- Compartir nuevos descubrimientos con tus amigos hace que cualquier aventura sea más divertida.
¡Hola! Me llamo Búho Sophia y soy un búho 🎵. Vivo en el Rincón del Pino, en un hueco de la rama más alta del Gran Pino. ¡Desde allí puedo ver todo el bosque! Conozco cada árbol, cada arbusto y cada camino.
¿Cómo lo hago? ¡Tengo una LISTA! ¡Sí, sí! Tengo una gran lista con todo lo que hay en el bosque. ¡Estoy muy orgullosa de mi lista!
Pero hoy… ¡hoy mi lista no sirvió para NADA 🎵!
Hoy, como siempre, me desperté al atardecer. (Los búhos dormimos de día y jugamos de noche. ¡Somos un poco al revés!)
Estiré mis alas, arreglé mis plumas y saqué mi lista.
—¡Muy bien! —dije—. Hoy contaré todos los pinos del bosque. Según mi lista, hay exactamente ciento cuarenta y siete. ¡Y yo, Búho Sophia, SIEMPRE tengo la razón!
Volé muy orgullosa por el bosque:
—Un pino… dos pinos… tres pinos… ¡CUATRO PINOS! ¡Uh, uh, qué lista soy!
Pero de pronto…
—¡AY! —chillé.
¡Una rama fea, maleducada y horrible me atrapó el ala!
—¡Suéltame! ¡Suéltame ahora mismo! —le grité a la rama—. ¡Soy un búho 🎵 muy importante! ¡Tengo una LISTA!
Pero la rama no me escuchó (porque, ya sabes, las ramas no tienen orejas).
¡FIUUU! ¡Caí como una piedra!
—¡AAAAAAA! —grité—. ¡Esto no estaba en mi lista!
¡PUM! Caí justo en un gran arbusto de helechos.
—¡Puf! ¡Puaj! —Escupí una hoja de helecho—. ¡Qué desastre! ¡Ahora mis plumas están todas despeinadas!
Me levanté, me sacudí y… parpadeé.
Detrás de los helechos había algo oscuro 🎵. Algo GRANDE. ¡Algo que NO ESTABA EN MI LISTA!
—¡¿QUÉ?! —grité tan fuerte que el eco rebotó en los árboles—. ¡¿Qué?! ¡¿Qué?! ¡¿Qué?!
¡Mis ojos grandes se hicieron aún más grandes! ¡Mi pico se abrió de par en par! ¡Mis plumas se erizaron como las púas de un erizo!
—¡¿UNA CUEVA?! —chillé—. ¡¿AQUÍ?! ¡¿CÓMO ES POSIBLE?! ¡ESTO ES TRAMPA! ¡QUÉ BARBARIDAD!
Rápidamente saqué mi lista y me puse a leer:
—Pinos: ciento cuarenta y siete. Arbustos de frambuesas: doce. Rocas: quinientas dieciocho. Charcos: siete… ¡PERO EN NINGÚN LADO DICE «CUEVA»!
Estaba tan sorprendida que me senté en una roca. Mi corazón latía 🎵: ¡BUM-BUM-BUM-BUM! ¡Como un tambor!
—¡Imposible! —me dije a mí misma—. ¡¿Yo, Búho Sophia, la más sabia de todo el Rincón del Pino, NO SABÍA DE ESTA CUEVA?!
Era como si alguien me dijera que dos más dos son cinco. O que los pinos crecen al revés. ¡O que al Oso Boris no le gusta la miel!
¡TOTALMENTE imposible!
—Espera, espera… —pensé—. ¿Tal vez estoy soñando? ¿Quizás es un sueño?
Me pellizqué el ala.

